Un ramillete multicolor de todas las regiones de Bolivia, para la Virgen de Lujan

POR EMBAJADA DE BOLIVIA EN ARGENTINA / 20 DICIEMBRE, 2021

El 19 de diciembre, la colectividad boliviana radicada en Buenos Aires, realizó una entrada folclórica, como un acto de fe y devoción a la Madre de Jesús, que por estar entronizada en la bella localidad de Lujan, se la conoce como la Virgen de Lujan.

Gracias a la gentileza de las autoridades locales, encabezadas por su Intendente, Leonardo Boto, representantes institucionales y el Párroco de la Basílica de Lujan, centenares de bailarines, músicos y devotos de la colectividad boliviana residente en Buenos Aires, así como los servidores públicos de la Embajada del Estado Plurinacional de Bolivia acreditados en Argentina y una inmensa cantidad de feligreses llegados de diversos puntos geográficos, vivimos una jornada inolvidable impregnada de fe, cultura, ritmo y color.

Las imágenes de la Virgen Local y –en un lugar preferencial del altar mayor- la de Virgen de Copacabana, conformaron el escenario perfecto del acto litúrgico inaugural, en el cual los feligreses en general y, en especial, los miembros de la colectividad boliviana fueron los protagonistas expresando sus buenos deseos para que cese la pandemia.

Pasado el acto religioso, y como agradecimiento, con la devoción puesta de manifiesto en un despliegue de nuestras culturas a través de danzas, acompañadas de sones armoniosos, se ofrendó a la Patrona argentina y a la boliviana, con un ramillete multicolor acompañado de diversos ritmos, todos los confines de nuestro país estuvieron presente: Chuquisaca, La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí, Tarija, Pando, Santa Cruz, Beni, de Norte a Sur, de Éste a Oeste, del candente Chaco, a la exuberante Amazonia, los impresionantes Lípez, al Chorolque, el extenso altiplano, los valles y yungas.

En síntesis, una gran presentación pocas veces vista con expresiones nacidas en todos los confines de la Patria y que nos permitió reafirmar nuestra voluntad de que la tierra en la que nacimos y la que hoy nos cobija, permanezcan unidas como hijos de la misma madre.