Phujllay
de Tarabuco Festividad
que manifiesta la virilidad de sus habitantes en la música, danza, colorido
y canto. Tiene su origen en la epopeya del 12 de marzo de 1816, protagonizada
por los guerreros indígenas que enfrentaron y derrotaron al ejército
español realista de los "verdes" (el nombre se debe al color
de sus uniformes) que les duplicaba en número.
La
leyenda cuenta que al ardor de la batalla y en el éxtasis del triunfo uno
de los bravos guerreros abrió el tórax de un vencido, le arrancó
el corazón y comió de él fortaleciéndose con el valor
de su enemigo. La
sátira al conquistador se pone de manifiesto en detalles de la indumentaria
que utilizan los bailarines en esta oportunidad: grandes espuelas y montera imitando
el yelmo español. El
phujllay (significa juego) comienza con la celebración de la misa en quechua,
continua con la entrada de grupos de bailarines a la plaza y la elección
de la ñusta o virgen de la ceremonia ritual de la "pucara" -símbolo
mágico y religioso-. Terminada
la danza ritual y luego de beber chicha y degustar platos de comida típica
picante, los campesinos montan sus caballos y a los gritos de "Viva el Phujllay!"
se alejan en busca de otras ofrendas folklóricas a la madre naturaleza,
que consisten en alimentos (carnes, frutas, hortalizas, bebidas, panes) adornados
con flores y plantas en un armazón en torno al cual se desarrolla la danza
y la música.
Esta
fiesta, que se lleva a cabo el segundo domingo de marzo, impresiona al visitante
por la fuerza, colorido y belleza de la manifestación ancestral.
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