SALAR DE UYUNI: Paisajes mágicos que desafían tus sentidos
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POTOSI: Cerro Rico
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DESIERTO: Magestuosos e imponentes desiertos.
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SANTA CRUZ: Lomas de Arena.
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Historia:
Epoca Prehispanica
Culturas de Oriente

Culturas de la amazonia y los llanos de Moxos.- Las tierras bajas fueron tempranamente pobladas por grupos de cazadores-recolectores.


Algunos de estos pueblos llegaron a desarrollar prácticas agrícolas y se transformaron en sedentarios.


Ceramica moxeÑa antropomorfa.


Los diferentes ecosistemas de las tierras bajas de Bolivia fueron aprovechados por una multiplicidad de etnias que aprovecharon los recursos naturales para practicar la pesca, la caza y la recolección de frutos.


Algunas de éstas desarrollaron la agricultura de tala y roza. Según los restos arqueológicos, los primeros grupos se establecieron en la región hace aproximadamente 10.000 años.


En los siglos siguientes, numerosos grupos fueron llegando de forma gradual. Una de las características de los asentamientos humanos en esta región fue el aislamiento en el que se mantuvieron las diferentes etnias.


Los grupos que arribaron a la amazonia, los llanos centrales y el Chaco pertenecen a las familias lingüísticas arawak, tacana, pano, tupí-guaraní, zamuco y mataco-moceten, aunque existen también numerosas etnias actuales cuya lengua no ha podido ser clasificada.



Cultura de Moxos

En la frontera entre la amazonia y los llanos centrales se desarrolló la cultura de Moxos, de la familia arawak, proveniente del norte.


Los Moxos se asentaron en la región de forma tardía en relación a otros grupos más antiguos, como los itonama, cayuvava, canichana y movima. Sin embargo, tuvieron estructuras sociales más desarrolladas.


Los moxeños desarrollaron la agricultura, implementando un sistema de terraplenes o lomas artificiales en las que construyeron andenes de cultivo y canales de riego.


Los principales cultivos fueron el maíz, la yuca, el camote, los porotos y el tabaco. La construcción de estas obras hidráulicas da cuenta de la existencia de una estructura social compleja y estratificada en la que se diferenciaban los grupos de agricultores de los de dirigentes; estos últimos se habrían ocupado del control y distribución de la producción.


Posiblemente, los moxeños se dividieron en pequeñas aldeas gobernadas por un jefe y varios sacerdotes o chamanes. Para los antiguos moxeños la religión fue importante; algunos documentos coloniales cuentan que los rituales se celebraban en un lugar que recibía el nombre de "bebedero".


Otros pueblos de la llanura beniana.


Cuando llegaron los misioneros jesuitas en el siglo XVII a la región de Moxos, los moxeños no eran los únicos asentados en ella. Los baures, cayuvava, itonama, movima y canichana compartían con ellos el mismo hábitat. Algunos de ellos estaban en proceso de transición entre la forma de vida nómada y una organización de tipo aldeano.


El hábitat de estas etnias estuvo muy ligado al régimen de aguas, que depende estrechamente de las estaciones. En la época de lluvias, las llanuras del Beni y la amazonia sufren graves inundaciones.


Los moxeños lograron controlar sus efectos mediante la construcción de los terraplenes de cultivo, pero otros pueblos, como los mencionados, debían muchas veces abandonar sus incipientes sembradíos para alcanzar otras tierras más seguras.


El río significó un aporte constante de pescado a la dieta de los pueblos amazónicos, como vemos en la ilustración de los canichana que realizó Melchor María Mercado en el siglo XIX.


Los pueblos cazadores-recolectores seminómadas de la amazonia y los llanos centrales tuvieron en cuenta a los ríos como elementos muy importantes de su vida material y espiritual, ya que algunos de ellos los consideraron como seres sagrados.


En la amazonia norte.


En la amazonia norte, región muy húmeda y cálida, los pueblos que llegaron en la época prehispánica pertenecían a las familias lingüísticas arawak, pano y tacana.


En la actualidad, algunas de estas etnias siguen manteniendo sus formas de vida y sus costumbres, por lo que el estudio de su historia contiene también elementos de la antropología y de la etnología.


Muchos de estos pueblos han adoptado ya la vida sedentaria, pero siguen manteniendo la caza y la pesca como sus actividades principales.


En el grupo lingüístico tacana se cuentan los tacana propiamente dicho, los chimane y los leco, pueblos que desarrollaron una agricultura incipiente.


Otros grupos étnicos de lengua pano, ubicados en las selvas amazónicas, no llegaron a desarrollar prácticas agrícolas, manteniéndose como grupos nómadas. Entre ellos se hallan los pacahuaras, yaminahuas y chácobos. En la actualidad, estos grupos se hallan en peligro de desaparecer.


Más al sur se encuentran los sirionós, de lengua tupí-guaraní, con actividades múltiples. Además de la caza-recolección, ellos practicaron una agricultura incipiente y tuvieron fama de ser feroces guerreros.



Culturas de la chiquitanía y el Chaco

Los guarayos, que habitan una zona fronteriza entre los departamentos del Beni y Santa Cruz, tienen origen tupíguaraní.


La tradición cuenta que descienden de una rama de los guaraníes, llegados a la región que actualmente habitan en una de las migraciones que realizaba este pueblo en busca de la Tierra sin Mal.


Los ayoreos, cuya lengua, el zamuco, pertenece a un grupo lingüístico aislado, ocuparon vastas regiones de las llanuras centrales y del Chaco, sin llegar a conformar una vida propiamente sedentaria.


Guaranies y chanes.


Los guaraníes se asentaron en las estribaciones de los Andes orientales, en los valles cálidos y mesotérmicos de los actuales departamentos de Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija, y en la región del Chaco, perteneciente a los mismos departamentos.


Actualmente, constituyen el grupo más numeroso de la región. Su idioma es el guaraní, aunque éste guarda algunas diferencias con el que se habla en las comunidades de Brasil, Paraguay y Argentina. A la familia lingüística tupí-guaraní se le asigna una antigüedad de 2.500 años.


Provinieron de tres rutas migratorias: la del Matto Grosso, la del Chaco y la del río Pilcomayo. Los guaraníes ocuparon el Chaco entre los siglos XI y XIV, cuando sometieron a los chané (etnia de origen arawak) y se fundieron con ellos.


Los mestizos de chané y guaraní fueron llamados chiriguanos, denominación que se usó por extensión para todo el pueblo guaraní del Chaco boliviano hasta hace pocos años, cuando se desechó por ser considerada por los propios indígenas como un gentilicio despectivo.


La Tierra sin Mal.


Durante muchos años, los guaraníes fueron nómadas, migrando constantemente en busca de la Iby maraei o "tierra sin mal", un lugar en el que se hallaría el bienestar y la felicidad del pueblo.


Según Heléne Clastres, es "un lugar privilegiado, indestructible, donde la tierra produce por sí misma y donde no hay muerte".


Organización social y económica.


Los pueblos guaraníes fueron autónomos e independientes entre sí. Se organizaron en tentas o comunidades, pero nunca llegaron a conformar una estructura política que los vinculara como Estado.


Su organización social y política giraba en torno a la figura de un jefe o mburuvicha, que sería llamado más tarde "capitán" por los españoles. Los aspectos religiosos de la vida comunitaria eran regidos por un sacerdote llamado ipaje o mbaecuá.


Los chané se dedicaban a la agricultura y la artesanía, mientras que los guaraníes se encargaban de la guerra. Así, se creó una división jerárquica entre conquistadores guaraníes y dominados chané.


Los guaraníes vivían agrupados en grandes viviendas o malocas, que correspondían a unidades de parentesco extendidas (familias con tíos, primos, abuelos, etc.).


Cada una de estas malocas podía tener entre 50 a 60 metros de largo por unos 20 a 25 de ancho, y estaba ocupada por unas 250 personas. Una tenta podía estar conformada por una sola maloca, pero las más pobladas llegaron a tener hasta catorce. Parte de la cosecha, sobre todo de maíz y porotos, era guardada en depósitos comunales.


A pesar de los intentos de los incas por conquistar al pueblo guaraní, con las avanzadas del periodo de Túpac Yupanqui y Huayna Cápac, éstos siempre mantuvieron su independencia con respecto a los pueblos de las tierras altas, a quienes desafiaron en varias oportunidades.



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