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La
revalorización y dignificación de la hoja de coca
(documento de trabajo)
PRESENTACION
El Gobierno Nacional enfatiza su voluntad
política de revalorizar y dignificar a la hoja de coca,
promocionando sus valores histórico-culturales, impulsando
los procesos de industrialización y comercialización
lícitas; además de desarrollar acciones orientadas
al cambio de su status jurídico en el marco de las Convenciones
Internacionales sobre la materia. A tal efecto se desarrollan
las dimensiones histórico-cultural, científica,
diplomático-legal, económico-industrial y medio-ambiental
de la hoja de coca.
Por una parte, se considera que la hoja
de coca como el vínculo entre el ser humano y la Pachamama,
el eje de la interacción de reciprocidad del mundo indígena,
por lo tanto esencial en la cosmovisión andina, y un
elemento que acompañó a los pueblos originarios
a lo largo de la historia.
Asimismo, se reconoce las propiedades
medicinales, terapéuticas, curativas y paliativas de
la hoja de coca, así como sus facultades de complemento
nutricional y energético, en base a los estudios sobre
el valor de la coca realizado por James A. Duke, Davis Aulik
y Timothy Plowman de la Universidad de Harvard el año
1975, así como el efectuado por la Organización
Mundial de la Salud (OMS/UNICRI-Proyecto Cocaína 1995),
en el cual se menciona que la hoja de coca no produce efectos
negativos en el consumo del ser humano.
El documento está orientado a
lograr el retiro de la hoja de coca de la Lista I de la Convención
Única de Naciones Unidas sobre Estupefacientes de 1961.
En este marco, el Gobierno boliviano ha iniciado acciones diplomáticas
en los planos bilateral y multilateral, con el propósito
de contar con la aceptación y respaldo de la comunidad
internacional.
Se trata también de impulsar la
industrialización y comercialización de la hoja
de coca en diferentes productos medicinales, farmacéuticos,
complementos nutricionales y otros derivados, aprovechando sus
propiedades terapéuticas, valores vitamínicos,
minerales y alcaloides naturales.
Además se orienta a revalorizar
a la hoja de coca como un producto de la biodiversidad nativa,
bajo parámetros de cultivo orgánico y racionalización.
1.
ANTECEDENTES
1.1.
ANTECEDENTES HISTÓRICO - CULTURALES Y ESPIRITUALES
La hoja de coca ha sido parte sustancial
de las culturas originarias y su aparición se remonta
aproximadamente a 3.000 años A.C. Son muchos los indicios
arqueológicos que demuestran su uso en América,
entre los cuales se pueden mencionar:
• Cultura Cocle: cerámicas en Centroamérica
(700- 500 A.C.);
• Tairones Magdalena y Capulli: cerámicas en Colombia
(1000 A.C.);
• Huita, Monolito “el Coquero”, el Tablón
San Agustín en Colombia (1000 A.C.);
• Valdivia, cuarta fase: chullpas, cerámicas en
Ecuador (2500 A.C.);
• Nazca- Moche: restos, chullpas y cerámica en
Perú (600- 300 AC);
• Ancon: hojas de coca en Perú (1900 1750 AC);
• Machachila, cementerio de Chorrera, en Península
de Sta. Elena en Perú (300-100 A.C.); y
• Puquina, Urus, Tiwanacu y Chullpas en Bolivia (1500-1200
A.C.).
Las evidencias históricas demuestran
que la hoja de coca es usada desde hace milenios en las culturas
andinas y desde hace siglos por las culturas amazónicas
y guaraníes. La hoja sagrada, conocida como Mama Coca
o Inalmama, fue el centro de la espiritualidad indígena
y de los pueblos originarios.
Para comprender la compleja y milenaria
historia de la hoja de coca, se debe considerar cuatro periodos:
a)
Época preincaica
En el periodo preincaico, el uso y consumo
de la hoja de coca era esencial en la “Cosmovisión
Andina” y su utilización fue muy diversificada
en creencias, ritos, medicinas y actividades culturales. La
hoja de coca era también considerada como un oráculo
andino.
En el cuarto periodo de la cultura Tiawanacota,
el comercio de coca entre los Yungas y el altiplano se había
generalizado. Se tiene conocimiento, además, de que antes
del Incario los ayllus aymaras del reino Lupaca poseían
cocales en la región de los Yungas, Chicaloma.
Las acciones de grupos étnicos
como los Lupaca, Pacajes y otras culturas como Puquina y los
Urus, en los que se considera que el cultivo, comercialización
y consumo de la hoja de coca estaban insertos en el control
de diferentes pisos ecológicos .
De igual manera, la historia del cultivo
de la coca en el Trópico de Cochabamba se remonta a las
épocas pre-incaicas y continúa hasta nuestros
días, en los Yungas de Vandiola, en las provincias de
Carrasco y Tiraque , y en la localidad de Pocona.
b)
Época Incaica.
Prácticamente todos los cronistas
dan noticia del uso y consumo de la hoja de coca, y de su inserción
en la vida religiosa andina: la coca era adorada como una deidad,
hija de la Pachamama.
Algunos estudiosos -influenciados por
los cronistas españoles- señalan que el cultivo
de la hoja de coca era monopolio del Inca y de su aristocracia,
por estar sujeta a estrictas reglamentaciones y solamente era
disfrutada por la élite gobernante.
Sin embargo, si bien en el Incario la
hoja de coca fue objeto de uso político, al ser parte
importante de los tributos y regalos al Inca, éste a
su vez redistribuía entre sus jefes y principales, quienes
la obsequiaban al pueblo. La hoja de coca no era monopolio de
un grupo restringido, aunque sectores reducidos hayan tenido
mayor acceso a ella. (Murra 1986). Distribuir, invitar y regalar
coca es sinónimo de status que jefes y gente de prestigio
debe realizar como parte del sistema cultural andino. (Mayer
1986).
El uso de la hoja de coca en esta época
se debió a sus cualidades medicinales y sobre todo por
ser el centro de la cosmovisión andina. Su consumo abarcaba
todo tipo de actividades sociales y de trabajo. El uso ceremonial
era de carácter colectivo, en ocasiones muy importantes,
basado en las solemnes normas de aquella época.
En el Tawantinsuyo los centros más
importantes de producción de coca fueron Paucartambo
en el Cuzco, los Yungas de La Paz y los Yungas de Pocona, donde
quedan restos arqueológicos de caminos que conducen a
la región productora de coca en Chuquioma. La reintroducción
de las plantaciones de coca se inició con la instauración
de la Hacienda de Chuquioma cuyos límites llegaban a
las misiones jesuíticas de Moxos (en el actual departamento
del Beni).
c)
Época de la colonia
Con relación al uso y consumo
de la hoja de coca en la época colonial, la iglesia tuvo
una gran influencia en las autoridades españolas desde
los primeros años de la conquista, especialmente en el
uso ceremonial porque la asociaba a la práctica de la
idolatría.
La iglesia y los españoles se
ensañaron en un principio contra el cultivo y uso de
la hoja de coca, por constituir el centro de la espiritualidad
andina, promulgándose normas para la erradicación
de cultivos de coca. El Consejo Eclesiástico en Lima
en 1551 calificó a la hoja de coca como “talismán
del diablo”, persiguiéndose a los productores y
consumidores.
Los usos tradicionales, medicinales y
ceremoniales fueron vistos por los españoles como supersticiones
y vicios exagerados. Cieza de León consideraba el uso
de la coca como una costumbre enviciada de los indios.
Posteriormente, en 1567, por el auge
de la extracción de la plata en el Cerro Rico de Potosí,
se relacionó a la hoja de coca con el trabajo. Viendo
su importancia económica, la iglesia no adoptó
posición contraria al consumo o cultivo de la coca, puesto
que los diezmos de hoja de coca pagaban la mayor parte de sus
estipendios. En esta época, la iglesia llegó a
fomentar su cultivo y se dedicó además a la adquisición
de haciendas cocaleras.
El Rey Felipe II trató de establecer
medidas para limitar el cultivo de coca en el año 1573.
Sin embargo, por recomendación del Virrey Toledo, quien
comprendió la importancia de la hoja de coca en relación
al trabajo indígena, Felipe II declaró a la hoja
de coca indispensable para el bienestar de los indios.
Posteriormente, los españoles,
evidenciando las ventajas comerciales de la coca, se dedicaron
al cultivo y a la comercialización de miles de cestos
y tambores de coca para concentrar sus fortunas. En el siglo
XVI, unos 2.000 ciudadanos españoles ya tenían
grandes negocios de coca, fomentándose el comercio de
la coca que llegó a ser el segundo más grande
después del comercio de la plata de Potosí.
Años más tarde, se aprobó
la alcabala que consistía en que todos los comerciantes
de la hoja de coca debían pagar impuestos en el pueblo
o jurisdicción donde comerciaban.
Por otra parte, Pocona -en el Departamento
de Cochabamba- se convirtió en un importante centro de
producción de coca debido a su densa población,
y se constituyó en una de las más ricas encomiendas
distribuidas por los conquistadores españoles.
Por lo considerado anteriormente, se
demuestra que la coca se producía en la Colonia principalmente
para abastecer la explotación minera en Potosí,
y significó un importante ingreso en alcabalas, diezmos,
primicias y veintenas para el Estado colonial.
d)
Época Republicana
El cultivo de la hoja de coca se incrementó
en los inicios de la República más que en la época
anterior debido a su importancia económica, ocasionada
por la mayor habilitación de tierras en las haciendas
de los Yungas para su plantación y a la existencia de
un mercado asegurado en los centros mineros y comunidades rurales.
En 1830 se conformó la Sociedad
de Propietarios de los Yungas constituido por influyentes terratenientes
que formaron haciendas con extensos cultivos de coca.
Algunos exploradores de la Amazonía
boliviana mencionan en sus escritos sobre la existencia de grandes
extensiones de plantaciones de coca realizadas por los aborígenes
del lugar en las inmediaciones del río Madre de Dios
y otras regiones del Departamento del Beni. (Gerdon W., L.Gibron
L., Nants L.: 1853).
Desde principios del siglo XX, la producción
anual de la hoja de coca en las provincias Nor Yungas, Sud Yungas
e Inquisivi del Departamento de La Paz representaba las tres
cuartas partes de la producción total de Bolivia (16.457.115
kilogramos) y el restante correspondía a las regiones
de Vandiola, Totora, Vallegrande y otras.
Los cultivos de hoja de coca se encontraban
en manos de grandes latifundistas que formaban parte de la Sociedad
de Productores de los Yungas. Sin embargo, a consecuencia de
la Revolución de 1952, las tierras fueron devueltas a
los indígenas con la Reforma Agraria; proceso que disminuyó
la producción en las zonas de producción de coca
como resultado de la diversificación de la producción
como es característica en las culturas andinas.
Mientras la producción de la hoja
de coca estuvo en poder de los grandes terratenientes, el Estado
asumió su defensa en el contexto internacional, declarándola
mediante Decreto como producto de primera necesidad. Esta posición
cambió cuando la producción pasó a propiedad
de los campesinos. Coincidentemente con este cambio, se aprobó
la Convención Única de 1961 de Naciones Unidas
.
A fines de la década de los 70’,
los antropólogos Carter y Mamani, con apoyo financiero
de USAID/Bolivia, realizaron un estudio cuantitativo y cualitativo
sobre el uso de coca en áreas rurales de seis departamentos
cordilleranos de Bolivia, identificando que el 82 % de esa población
“acullicaba” coca.
En el ámbito científico,
en 1860, el científico alemán Albert Nieman aisló
el alcaloide de la hoja de coca denominándolo “cocaína”,
que se convirtió posteriormente en el anestésico
que inició la era de las operaciones sin dolor . Para
la medicina, la cocaína se convirtió en la “estrella
de la farmacología”.
La hoja de coca dio origen a diversos
productos como ser el famoso vino “Mariani”, la
“coca des incas”, entre otros, mereciendo el reconocimiento
de autoridades eclesiásticas y personalidades de la época.
La farmacia de París, los laboratorios
Merck y Park Davis elaboraban industrialmente cocaína,
comprando para este fin toneladas de hojas de coca de Bolivia
y Perú. Asimismo, con el surgimiento de la bebida Coca
Cola en 1868 aumentó la demanda de hojas de coca.
A principios de la década de los
80’, se inició la llamada “guerra contra
las drogas” declarada por los EE.UU., teniendo como objetivo
principal la eliminación de las plantaciones de la hoja
de coca, por ser considerada materia prima para la elaboración
de la cocaína.
La llamada “guerra contra las drogas”
dio origen a la aprobación de leyes y políticas
de carácter represivas contra la hoja de coca. Asimismo
fue el factor para enfrentamientos entre productores cocaleros
que defendían sus plantaciones sin tener relación
alguna con el narcotráfico y las fuerzas de seguridad
que recibían órdenes de los EE.UU. a través
del Gobierno boliviano, lo que trajo como resultado enfrentamientos
violentos y violación de los derechos humanos, además
de muertes y cárceles atestadas de campesinos.
Soportando el estigma “de país
productor de cocaína”, los distintos gobiernos
bolivianos, a los que les tocó administrar la crisis
económica, suscribieron con EE.UU. una serie de convenios
a los que se sumó la cooperación financiera a
través de programas de asistencia militar y técnica.
Esta política fue resistida por los productores de hoja
de coca como una medida reivindicativa que luego se tornó
en un movimiento político que involucró a una
mayoría de la sociedad civil.
1.2.
ANTECEDENTES CIENTÍFICOS
El nombre científico de la coca
es Erythroxylum coca y pertenece a la familia de las eritroxiláceas.
Se cultiva en regiones de Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia
y Brasil y se consume también en el norte de Argentina
y Chile.
La hoja de coca es un elemento importante
para la población quechua, aymara y guaraní por
sus múltiples aplicaciones medicinales y valor nutricional.
No hay evidencia científica de daño alguno a la
salud provocado por la hoja de coca.
La mayoría de los estudios científicos
desarrollados sobre la hoja de coca tratan sobre sus alcaloides,
comparando los efectos de la coca y de la cocaína sobre
determinados grupos de muestra.
Entre los principales estudios se pueden
mencionar los siguientes:
• Zapata O., Vicente. “Modificaciones psicológicas
y fisiológicas producidas por la coca y la cocaína
en los coqueros”. (1944-Perú).
• Risemberg M., Francisco. “Acción de la
coca y de la cocaína en sujetos habituados”. (1944-Perú).
• Ciuffardi, Emilio. “Dosis de alcaloides que ingieren
los habituados a la coca”. (1948-Perú).
• Duke, James A. David Aulik y Timothy Plowman. “Nutritional
value of coca”, en el Botanical Museum Leaflets, Harvard
University, donde se muestra los contenidos de nutrientes de
la hoja de la coca, comparado con un promedio de otros 50 productos
vegetales de América Latina (1975).
• Hanna, Joel M. “Coca Leaf use in southern Perú”:
some biosocial aspects”, publicado en American Antrhropologist
(1976).
• Turner, C.E., MA C.Y., Elsohly M.A. “Constituents
of Erythroxylon coca. II. Gas – Chromatographic Analysis
of Cocaine and other Alkaloids in Coca Leaves”, publicado
en el Journal of Ethnopharmacology, Vol.3 (1981).
• Rivier, L. “Analysis of Alkaloids in leaves of
cultivated Erythroxylon and characterization of alkaline substances
used during coca chewing”, publicado en el Journal of
Ethnopharmacology, Vol.3 (1981)
• Plowman, Timothy. “Anorexigeno”, “Antidepresivo
de Acción Rápida o Estimulante y “Digestivo”
publicado en Etnobotanics in the neotropics New York Botanical
Garden” (1984-USA)
• W. Carter y Mamani, M. “Coca en Bolivia”.
(1986)
• Chamochumbi, Nelson. “Efectos de la coca sobre
el metabolismo basal en sujetos no habituados”, tesis
doctoral en la Revista de Farmacología y Medicina Experimental
(1994).
En Bolivia el Instituto Boliviano de
Biología de la Altura (IBBA), conjuntamente con el Centro
de Investigaciones Botánicas y el Departamento de Biología,
estos últimos de la Universidad Mayor de San Simón
(UMSS-Cochabamba), apoyados por el Instituto Francés
de Investigación Científica para el Desarrollo
en Cooperación (ORSTOM), realizaron varios estudios de
investigación de la hoja de coca, publicados en 1997
en el libro “Usos de la Hoja de Coca y Salud Pública”,
entre los que se incluyen:
• Sauvain, M; Moretti, C., Rerat,
C; Ruiz, E.; Bravo, J.A.; Munoz, V., Saravia, E.; Arrazola,
S.; Gutierrez, E., Bruckner, A. “Estudio Químico
y Botánico de las Diferentes Formas de Erythroxylum Coca
Var. Coca Cultivada en Bolivia”.
• Rerat, C; Ruiz, E.; Sauvin, M.; Rop, P.P; Bresson, M.M
Viala, A. “Absorción de los Principios Activos
de la Hoja de Coca en el humano sano, durante el uso tradicional”.
• Spielvogel, H.; Caceres E.; Favier R. “Coca y
Esfuerzo Físico”.
• Villena, M.; Vargas, E.; Alarcón, A.M.; Gonzales,
C. “Efectos del Consumo Tradicional de Hojas de Coca sobre
la respiración”.
• Galarza, M.; Peñaloza, R.; Echalar, L.; Aguilar,
M. “Efectos del Acullico de Coca en el Metabolismo de
la Glucosa”.
• Rodriguez, A.; Guillon, L.; Chavez de M., “Uso
de la Hoja de Coca y Hematología”.
• Lujan M. C. “Ingesta Alimentaria en Acullicadores
y no Acullicadores de dos Comunidades Rurales”.
• Hurtado, J. “Antídoto contra la adicción
a la cocaína”. “Coca leaf Chewing as therapy
for cocaine maintenance” Annales Medicine Interne (2000-Paris
France).
• Nootropico o geriátrico por su efecto sobre la
oxigenación cerebral y antifatigante.
• Monasterios, Tatiana. Anticaries. Tesis Doctoral, Universidad
de Goettingen, Alemania.
• Internacional Coca Research Institute - ICORI, Holanda
“Cocaine the legend”, Jorge Hurtado, Andrew Weill
(Timothy Plowman: Etnobotanics in the neotropics New York Botanical
garden Bronx New York USA 1984).
1.3.
ANTECEDENTES DIPLOMÁTICO-LEGALES
La Organización de Naciones Unidas
(ONU) en su segundo periodo de sesiones (24 de julio al 8 de
agosto de 1947) recomendó al Consejo Económico
y Social (ECOSOC) que envíe una comisión de estudio
a Perú y Bolivia.
Cabe recordar que el Informe de la Comisión
de Estudio de las Hojas de Coca de las Naciones Unidas del año
1950, surgió a pedido formal del Gobierno del Perú
el 22 de abril de 1947, al cual se sumó posteriormente
Bolivia en fecha 20 de abril de 1949, solicitando al Secretario
General de las Naciones Unidas que el estudio sobre los efectos
de la masticación de la hoja de coca sea extensivo a
Bolivia.
Posteriormente, el ECOSOC aprobó
el envío de una Comisión investigadora encargada
de estudiar los efectos de la masticación de la hoja
de coca y la posibilidad de limitar su producción y reglamentar
su distribución. En agosto de 1951, el ECOSOC tomó
nota del Informe de la Comisión del Estudio de la Hoja
de Coca.
En julio de 1954, la Comisión
de Estudio presentó recomendaciones a los Gobiernos de
Perú y Bolivia que básicamente se enmarcaban en
lo siguiente:
• Necesidad de mejorar las condiciones
de vida de la población en la que la masticación
es un hábito generalizado.
• Necesidad de poner en vigor en Bolivia y Perú
una política gubernamental para limitar la producción,
reglamentar la distribución y suprimir la masticación
de la hoja de coca.
A partir del año 1955, en el seno
de la Comisión de Estupefacientes se iniciaron las deliberaciones
para la elaboración de un documento vinculante sobre
la materia, que culminó con la aprobación de la
Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes.
Bolivia no la firmó, pero en fecha 23 de septiembre de
1976 se adhirió sin reservas a la Convención enmendada
por el Protocolo de 1972. Esta Convención incluye, de
manera injusta, a la hoja de coca en su Lista I calificándola
como estupefaciente y prohibiendo asimismo su “masticación”
dentro de 25 años.
A finales de 1988 se aprobó la
Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico
de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas. En esa
oportunidad, las Delegaciones de Bolivia y Perú lograron
el reconocimiento de la dimensión histórica de
la hoja de coca. El artículo 14 de esa Convención
señala: “Las medidas que se adopten deberán
respetar los derechos humanos fundamentales y tendrán
debidamente en cuenta, los usos tradicionales lícitos,
donde al respecto exista la evidencia histórica, así
como la protección del medio ambiente”.
Asimismo,
el 10 de junio de 1990, a tiempo de depositar el instrumento
de ratificación de la Convención de Naciones Unidas
de 1988, Bolivia presentó una Reserva sobre los usos
tradicionales de la hoja de coca, en los siguientes términos:
• “Que la hoja de coca no es, por si misma, un estupefaciente
o sustancia psicotrópica;
• Que su uso y consumo no causan alteraciones psíquicas
o físicas mayores que las resultantes del consumo de
otras plantas y productos cuyo uso es universal y libre;
• Que la hoja de coca tiene amplios usos medicinales amparados
por la práctica de la medicina tradicional defendida
por la Organización Mundial de la Salud y confirmada
por la ciencia;
• Que (la hoja de coca) puede ser usada con fines industriales;
• Que la hoja de coca es de uso y consumo generales en
Bolivia, por lo cual, si se aceptaran las disposiciones mencionadas,
gran parte de la población boliviana tendría que
ser considerada criminal y sancionada como tal, lo que hace
que las normas sean inaplicables en el caso concreto;
• Que es necesario dejar constancia que la hoja de coca
se convierte en droga cuando se la transforma mediante procesos
químicos en los cuales intervienen equipos y materiales
que no proceden de Bolivia;
• Que la República de Bolivia tomará todas
las medidas legales pertinentes para controlar el cultivo, uso,
consumo y adquisición ilícitos, a fin de evitar
el desvío de la hoja de coca hacia la fabricación
de estupefacientes”.
Bolivia ha defendido de manera permanente los usos tradicionales
y medicinales de la hoja de coca en todos los Foros nacionales
e internacionales; intentos que -particularmente entre los años
1990 y 1996- no han logrado modificar el estatus de la hoja
de coca que se encuentra drásticamente castigada y de
manera injusta incorporada en la lista I de la Convención
Única de 1961 sobre Estupefacientes.
En 1992 se impulsó la “Diplomacia
de la coca” con el propósito de diferenciar de
que “coca no es cocaína”. En ese marco, se
propició la presentación de hojas y mate de coca
en el Pabellón de Bolivia en la Exposición Universal
de Sevilla.
El 6 de mayo de 1992, durante la XLV
Asamblea Mundial de la Salud, Bolivia solicitó en su
intervención que la OMS investigue y se pronuncie sobre
los contenidos farmacológicos y nutritivos de la hoja
de coca.
En noviembre de 1994, Bolivia solicitó
de manera formal a la OMS instruir a los organismos científicos,
la realización de un estudio para verificar las cualidades
y la naturaleza de la hoja de coca.
En noviembre de 1994, el Dr. Henderson,
a nombre del Director General de la OMS, respondió al
Gobierno de Bolivia expresando que comparte la importancia del
tema e informa que la Organización, como parte de un
Estudio sobre la Cocaína, está realizando una
evaluación del uso tradicional de la hoja de coca, el
cual sería concluido el primer trimestre de 1995 .
El 14 de mayo de 1995, la OMS y la UNICRI
anunciaron la publicación del citado "Estudio Global
sobre la Cocaína", que contenía información
de 22 ciudades en 19 países, acerca de la hoja de coca
y sus derivados. El Estudio OMS/UNICRI-Proyecto Cocaína
1995, sobre todas las formas de consumo de cocaína, concluyó
que el consumo de la hoja de coca no tiene efectos negativos
a la salud y más bien cumple funciones terapéuticas,
sagradas y sociales positivas entre los pueblos indígenas
de la región andina, principalmente. El estudio no ha
sido publicado por la OMS debido a contradicciones internas
que han impedido la realización de la revisión
crítica con la cual el procedimiento podría terminarse
y llevar a la publicación de esa información.
En reuniones de la Comisión de
Estupefacientes y del ECOSOC, diversas Organizaciones No Gubernamentales
(ONGs), que actúan como órganos consultivos del
Consejo, han expresado preocupación por la falta de reconocimiento
de la comunidad internacional de las cualidades medicinales
y tradicionales de la hoja de coca y han solicitado su retiro
de la Lista I de la Convención de 1961.
La ONU viene definiendo la forma en que
se evaluará o abordará el cumplimiento de los
10 años del UNGASS 98 (Período Extraordinario
de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas),
pudiéndose realizar una Sesión Especial el año
2008 o el 2009. Existe la posibilidad de evaluar los avances
y logros de las políticas de Estado en torno a la temática
drogas y la aplicación de los compromisos asumidos en
este campo, así como la opción de aprobar una
nueva Convención.
A partir de enero de 2006, el Gobierno
de Bolivia prioriza la revalorización de la hoja de coca
con miras a lograr el reconocimiento de la comunidad internacional
para su retiro de la Lista I de la Convención Única
de 1961.
En ese marco, en oportunidad de la reunión
bilateral sostenida con la República Argentina, se comunicó
que un elemento central de la política exterior boliviana
representaba la “despenalización” de la hoja
de coca a nivel internacional.
En febrero de 2006, el Secretario General
de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), Alan Wagner, manifestó
su apoyo a la iniciativa boliviana de “despenalizar”
la hoja de coca en el marco internacional.
En marzo de 2006, en ocasión de
la VIII Reunión de Alto Nivel del Mecanismo de Coordinación
y Cooperación sobre Drogas América Latina y el
Caribe – Unión Europea, se aprobó un párrafo
haciendo referencia a los usos tradicionales y culturales de
la hoja de coca.
En marzo de 2006, durante el 49º
Periodo de Sesiones de la Comisión de Estupefacientes
de las Naciones Unidas, se efectuaron presentaciones respecto
a la importancia que tiene la hoja de coca para la cultura andino-amazónica-chaqueña,
reivindicando sus valores tradicionales y culturales. Se hizo
hincapié en la diferencia entre la producción
de hoja de coca para el consumo tradicional y la producción
de hoja de coca para fines ilícitos del narcotráfico.
La hoja de coca sólo se transforma en clorhidrato, sulfato
y pasta de cocaína cuando se la somete a procesos químicos.
Durante la IV Cumbre Presidencial América
Latina, Caribe y Unión Europea, realizada en Viena en
el mes de mayo de 2006, el Presidente de la República,
D. Evo Morales, señaló: “estamos juntos
comprometidos en la lucha contra las drogas. Nuestro lema es
cocaína cero. Sin embargo, poner el énfasis en
los cultivos ilegales de plantas, sin tomar en cuenta los usos
tradicionales y medicinales de dichos cultivos para los pueblos
indígenas y no mencionar la corresponsabilidad, sería
un gran error en el enfoque sobre la temática”
Posteriormente, en la reunión
realizada en el Parlamento Europeo, el Presidente de la República
manifestó enfáticamente: “Quiero decirles
que como pueblos indígenas originarios no somos de la
cultura de la cocaína. Además, quiero decirles
que la coca no es cocaína. He revisado mucho la historia
de la coca en Europa. Los primeros países que industrializaron
la hoja de coca fueron los europeos. Estamos hablando del siglo
XIX. Y no es posible que la hoja de coca sea legal para la Coca-Cola,
pero ilegal para la región andina, para los pueblos indígenas.
Siento que es importante revalorizar la hoja de coca, pero quiero
decirles que, si bien durante mi gobierno, jamás habrá
libre cultivo de coca, tampoco puede haber cero de coca”.
De igual manera, el Presidente de la
República Bolivariana de Venezuela, D. Hugo Chávez,
sugirió la necesidad de consumir harina de coca y destacó
la intención de su gobierno de brindar apoyo para la
industrialización de este producto. En ese sentido, el
Gobierno venezolano comprometió un importante apoyo financiero
destinado a la realización de estudios científicos
y a la implementación de plantas industriales de té
de coca y de harina de coca, tanto en la región de los
Yungas de La Paz como en el Trópico de Cochabamba.
Por su parte, el Parlamento Federal Alemán,
en su 16º Periodo Electoral, manifestó que el cultivo
de la coca, planta de uso tradicional, y su aprovechamiento
habitual no deberá ser impedido. En tal sentido, se apoyarían
los esfuerzos para establecer su aplicación alternativa
en las industrias farmaceútica y alimenticia. Sería
abolida la ilegalización del cultivo y del comercio de
la hoja de coca para hacer posible la exportación para
infusiones. Adicionalmente, se apoyaría el cultivo de
productos alternativos con precios convenientes para garantizar
la subsistencia de los productores. La ilicitud de la producción
y distribución de la droga cocaína queda vigente.
1.4.
ANTECEDENTES ECONÓMICO -INDUSTRIALES
La hoja de coca desde tiempos inmemoriales
fue la base de la economía andina y referente del intercambio
comercial de productos mediante el trueque y el sistema de ayni
y mink`a. La importancia de la coca en el trueque o intercambio
de productos sin el uso de dinero obedece a que permite tasas
de intercambio más favorables e integra a las regiones.
Durante la colonia, la hoja de coca fue
el sostén de la energía del trabajo forzado en
las minas de Potosí, que sustentó la economía
de las colonias europeas en América.
Desde el siglo XVI, la hoja de coca ha
sido integrada a vastos circuitos mercantiles en el espacio
de los llamados “trajines” que articularon un amplio
espacio regional e interregional, que iba desde Quito a Tucumán.
Este mercado interno, abastecido por productores de los valles
cocaleros del Cuzco, La Paz (Yungas) y Cochabamba (Pocona),
abasteció al mercado potosino con más de 100.000
cestos de coca.
Sobre dichos circuitos de larga distancia
se articularon los diversos usos de la hoja de coca: un uso
social y ritual, propio de las comunidades indígenas,
un uso instrumental que fue propicio a la explotación
de mano de obra minera, y un uso medicinal, que formó
parte de la farmacopea de kallawayas y otras etnias indígenas
del país. Asimismo, en las tierras bajas, se reporta
un uso independiente y ancestral de la hoja de coca, tanto en
compuestos medicinales, para usos rituales, como energizante
para el trabajo.
Las regiones de producción de
la hoja de coca, correspondientes a los Yungas de La Paz y Yungas
de Vandiola de Cochabamba, abastecían con sus productos
a todas las regiones de consumo de la región andina.
Asimismo, se exportaba coca a Europa para la producción
de diversos productos como el Vino Mariani, Coca Buton, anestésicos
locales, cocaína legal y, posteriormente, para refrescos
como la Coca Cola.
En los años 40’, la asociación
de productores de coca de los Yungas perteneciente a los terratenientes,
significó un movimiento económico muy importante
en este periodo para el país.
En la región norte de la República
Argentina –en las Provincias de Salta, Jujuy y Tucumán-
se consume hoja de coca proveniente de Bolivia. En virtud de
la Ley 23737 de 1989 se permite legalmente el “coqueo”
(o acullicu) de la hoja de coca, pero no la comercialización
e importación.
Se tiene información extraoficial
de que Bolivia en el año 2002 habría exportado
159 toneladas de coca a Estados Unidos, con destino a la fábrica
Coca Cola. Actualmente, la empresa Albo Export estaría
realizando algunas exportaciones en calidad de saborizantes
y para uso medicinal.
1.5.
ANTECEDENTES MEDIO–AMBIENTALES
El principal potencial de Bolivia radica
en sus bosques naturales, que cubren más del 50% de su
superficie, y constituyen el mayor potencial de uso de la tierra
y recursos naturales. El cultivo de coca se ha realizado tradicionalmente
en condiciones ecológicas, lo que lo identifica como
un cultivo orgánico y ecológico.
Bajo estas condiciones, la hoja de coca
se integra perfectamente en el escenario de la biodiversidad
nativa, de la cual ha sido parte desde tiempos milenarios. La
coca separada de estas circunstancias no tiene las condiciones
benéficas que produce cultivada de una manera tradicional.
2.
MARCO ESTRATEGICO
2.1.
VISIÓN
La hoja de coca reconocida por la comunidad
internacional como patrimonio cultural del pueblo boliviano,
por ser el eje espiritual, cultural, medicinal y nutricional
de los pueblos originarios (andino–amazónicos–chaqueños),
y considerada como un bien económico que permite el desarrollo
en todos los niveles.
2.2.
MISIÓN
Elaborar e implementar políticas,
estrategias, programas y proyectos que coadyuven a la revalorización
económica, cultural y científica de la hoja de
coca en el ámbito internacional, en aras de su dignificación
y en la perspectiva de la difusión de sus usos en beneficio
de la humanidad.
2.3.
OBJETIVO GENERAL
Implementar una política de Estado
con el fin de lograr el reconocimiento del valor económico,
cultural y científico de la hoja de coca a nivel internacional,
en el contexto de una política amplia de promoción
de la biodiversidad, y la recuperación de los productos
y conocimientos de las culturas indígenas de Bolivia.
2.4.
ÁMBITOS DE ACCIÓN
2.4.1.
DIMENSIÓN HISTÓRICO-CULTURAL
2.4.1.1.
FUNDAMENTACIÓN
Para comprender al mundo indígena
andino se necesita comprender el núcleo de sus relaciones
en todos los niveles, siendo la coca el eje de estas interacciones
de reciprocidad. La reciprocidad es, primeramente, una visión
de vida, la vida en su conjunto vista como una cadena de dar
para recibir. Como resultado de esta visión, en los Andes
existe un complejo sistema de reciprocidad, de obligaciones
y contra-obligaciones, que abarcan todas las relaciones en su
conjunto, entre semejantes, con la naturaleza, con dioses y
espíritus. (Silva S. 1993)
Toda interacción social está
concebida en términos de intercambio recíproco;
el ayni y la mink’a son las formas institucionalizadas
de un dar y recibir más generalizado que penetra toda
la existencia social andina; tanto las cosas como las intenciones
son intercambiadas.
En los Andes la coca es considerada sagrada.
Desde tiempos milenarios, la Mama Coca es el símbolo
divino, pues es el mediador para relacionarse recíprocamente
con Dios, los espíritus naturales y el nexo con lo demás”
(Silva S.1993).
La coca se obsequia e invita para extender
y fortalecer los lazos de parentesco, de amistad, y comunales,
es un elemento vital de las relaciones sociales, se usa para
celebrar, planificar, y es una tarjeta de presentación
de buenas costumbres e intenciones, de confianza, de fraternidad
e igualdad.
No hay uso de la coca que no esté
consagrado por el mito y la tradición en la cultura andina.
En la concepción andina, la hoja sagrada une y traspasa
dimensiones extramundanas tanto en sentido horizontal de tiempo
y espacio, como en las dimensiones del mundo de arriba y de
abajo, de manera vertical.
Usar la coca, según lo indican
las costumbres, en fiestas agrícolas, en jornadas de
trabajo o en las ceremonias del ciclo vital, es devolver lo
dado y mediante ella ingresar y experimentar interior y exteriormente
el espacio-tiempo mítico primordial de dioses héroes
y antepasados.
En el sentido espacial, la divinidad
más cercana es la Pachamama, como espíritu femenino
que da vida a la tierra. En general es un fundamento indefinido,
no está localizada en ningún lugar, está
en todas partes, incluyendo los lugares sagrados; por otro lado,
son las múltiples subdivisiones impuestas a este fundamento
no diferenciado; y estos en general tienen aspecto masculino
y están organizados por principios formales y jerárquicos.
(Nuñez del Prado, 1973).
Para el andino cada lugar, ladera, cumbre,
quebrada, llanura, río, lago, estrellas, sol, etc., todo
el mundo natural tiene nombre y personalidad sagrada. El uso
de la coca es el canal para la interrelación y comunicación
con ellos, con el propósito de unir al hombre con lo
todo lo sagrado en una relación reciproca, que es básica
en la sociedad andina.
La coca en el sentido espiritual es el
eje de toda esta cosmovisión andina y a la vez el medio
que permite la interrelación con este todo temporal-espacial
y en todas sus dimensiones. Por eso es imposible cualquier ceremonia
o rito sin la presencia de la coca, las que serían vacías
sin “el mediador” que los comunique con el panteón
andino.
La lectura de las hojas de coca es la
prerrogativa de los yatiris, es una función extremadamente
seria y secreta. Esta función sirve para una innumerable
serie de eventos: se lee para diagnosticar enfermedades, para
la cura, para la suerte, el pasado o el futuro, para proteger
de brujerías, de robos, castigos o fracasos.
Desde el punto de vista religioso, la
coca es utilizada como ofrenda a los antepasados, a la Pachamama
(madre tierra) con ritos de fertilidad, para agradecer la buena
cosecha, la salud y la prosperidad, es dada a los animales en
ritos de prosperidad o, por el contrario, como ofrenda en momentos
de sequías, heladas o cualquier desastre natural.
2.4.1.2.
OBJETIVO
Reivindicar y difundir el carácter
histórico y cultural de la hoja de coca en el ámbito
nacional e internacional.
2.4.1.3.
ESTRATEGIAS
• Dignificar a la hoja de coca
en el ámbito nacional e internacional.
• Reconocer jurídicamente a la hoja de coca como
un elemento de identidad nacional.
• Educar y difundir sobre los valores de la hoja de coca.
2.4.1.4.
ACCIONES
• Promulgar una Ley que declare
a la hoja de coca como Patrimonio Cultural-Nacional.
• Incorporar el tema de la dimensión cultural de
la hoja de coca en la Asamblea Constituyente.
• Fomentar estudios e investigaciones de instituciones
educativas sobre la coca y sus diversos usos.
• Incorporar aspectos histórico-culturales, medicinales,
nutricionales y ambientales sobre la hoja de coca en la curricula
educativa.
• Compilar los estudios e investigaciones realizados sobre
la temática.
• Implementar bibliotecas especializadas sobre la hoja
de coca.
• Incorporar el tema de la hoja de coca en los planes
turísticos.
2.4.2.
DIMENSIÓN CIENTÍFICA
2.4.2.1.
FUNDAMENTACIÓN
La hoja de coca fue usada como anestésico
para las cirugías de cráneo muchos siglos antes
que la medicina moderna conociera este recurso médico.
Los alcaloides de la coca fueron los primeros anestésicos
locales, permitiendo el desarrollo de la cirugía .
Todavía hoy en día se usan
estos derivados de la coca como anestésicos locales,
especialmente en oftalmología y se comercializa en muchos
países, incluido Estados Unidos.
La hoja de coca posee propiedades farmacoterapéuticas:
como efectivo adaptador de altura, factor que contribuye a la
disponibilidad de oxigeno circulante, anestésico de uso
local, eficaz estimulante y de resistencia a la fatiga, agente
geriátrico y anticaries.
Asimismo, contribuye en la regulación
del metabolismo de la glucosa, “evitando que los consumidores
ingresen en la hipoglicemia post - esfuerzo”. La coca
ingerida en mate, por ejemplo, incrementa la disposición
del oxígeno en la circulación sanguínea
a través del incremento de la hemoglobina y el hematocrito,
tal hecho conduce entre otras cosas al aumento de la lucidez
mental por el aumento del consumo de oxigeno cerebral; por otra
parte, ejerce una acción broncodilatadora y estimula
los centros respiratorios, especialmente en aquellas personas
aquejadas por el mal de altura.
Posee, además, facultades psicoterapéuticas
vinculadas a la ritualidad y el “chamanismo” (yatiris),
debiendo ser exploradas en el campo de la medicina psicosomática,
dado su amplio uso en las prácticas tradicionales.
Las ciencias sociales y antropológicas
destacan una cualidad nutritiva de la hoja de coca, que debe
ser validada desde el punto de vista médico y nutricional,
con un estudio de biodisponibilidad y de bioasimilación
de los elementos nutrientes existentes en la hoja, comprobados
por el estudio de la Universidad de Harvard.
La perspectiva de la comercialización
de los derivados de la hoja de coca incluye la necesidad de
formular procesos de industrialización, los cuales a
su vez deben tener el respaldo científico tecnológico,
así como el control de los procesos y productos.
Se debe ejecutar tareas vinculadas con
las buenas prácticas agrícolas, particularmente
relacionadas con la eliminación del uso de pesticidas
químicos, para lo que se necesita investigar y recuperar
saberes locales y tecnologías tradicionales para la producción
de biorreguladores que coadyuven al control de plagas que en
la actualidad afectan a la planta de la coca.
Se tiene que iniciar estudios de producción
agroecológica, incluyendo la implantación de modelos
de agroforestería, para evitar la afectación de
la biodiversidad local (tala y quema) y la erosión hídrica
y eólica derivadas del impacto de los cultivos extensivos
– intensivos de su modalidad actual.
2.4.2.2.
OBJETIVO
Recopilar, sistematizar y generar investigaciones
nacionales e internacionales, que demuestren científicamente
los usos benéficos de la hoja de coca y sus derivados.
2.4.2.3.
ESTRATEGIAS
• Establecer alianzas estratégicas
a nivel nacional e internacional con instituciones científicas
y académicas públicas y privadas para realizar
investigaciones.
• Gestionar cooperación económica internacional.
2.4.2.4.
ACCIONES
• Conformar y fortalecer la instancia
institucional responsable de la temática.
• Proteger a la hoja de coca como propiedad intelectual
colectiva del pueblo boliviano.
• Firmar Convenios con instituciones científicas
y académicas para realizar investigación científica.
• Elaborar una agenda estratégica de investigación,
que incluya un estudio sobre el consumo legal de la hoja de
coca, elaborar proyectos de investigación y difundir
los resultados de las investigaciones.
• Ampliar y consolidar el Banco de Datos.
• Realizar estudios sobre alimentación.
2.4.3.
DIMENSIÓN DIPLOMÁTICO - LEGAL
2.4.3.1.
FUNDAMENTACIÓN
En primer lugar, toda ley tiene por objeto
tutelar un bien jurídico específico, que debe
ser explícito, concreto e inconfundible. Toda regulación
subsidiaria y dependiente que no se oriente por este objeto
es inaplicable y es pasible de anulación y/o modificación.
En este sentido, la Convención
Unica de 1961 define como ese bien jurídico protegido:
“la salud física y moral de la humanidad”.
De ello se desprende que es ilícita toda acción
que provoque un daño evidente, comprobado y definitivo
a la salud física y moral de los seres humanos.
No existe evidencia comprobada de que
la hoja de coca provoque esos daños. La sola mención
a presuntos efectos que podrían generar desórdenes
biofisiológicos no constituye prueba de que un vegetal
pueda ser catalogado como causante de daños al bien jurídico
tutelado por la norma. Este es el caso de la hoja de coca.
En segundo lugar, ni la Convención
de 1961 ni otro instrumento internacional tipifican a la hoja
de coca, su cultivo y consumo, per se (por si mismo), como ilícito;
por tanto, ni normativa ni doctrinalmente está admitido
como tipo penal. La tipificación es requisito sine quanon
(sin el cual) para la existencia del delito. Al respecto, existe
un principio admitido por todos los regímenes jurídicos:
nulla crimen, nulla pena sine lege (no hay crimen, no hay pena
sin ley).
Estos dos principios se encuentran ínsitos
en la disposición especial a aplicarse al cultivo de
la hoja de coca por la Convención de 1961, cuando deja
a la decisión de las partes “prohibir el cultivo”,
siempre que a su juicio éste “resulte la medida
más adecuada, para proteger la salud pública”.
El propio nomen juris (nombre jurídico)
de la Convención orienta sobre el ilícito que
es el uso indebido de sustancias sometidas a control y fiscalización,
en este caso los estupefacientes.
De esta manera la Convención establece
normas de control para la producción, fabricación
y comercialización de estupefacientes y el ilícito
es violar las mismas con la intencionalidad de darles usos que
provoquen daños a la salud humana.
La prohibición de masticación
de hoja de coca queda limitada “dentro de los 25 años
siguientes” de la entrada en vigor de la Convención.
Este precepto tiene dos elementos que
deben ser analizados: los usos tradicionales de la hoja de coca
en Bolivia no incluyen la masticación. El acullicu es
un proceso de succión que no tritura la hoja de coca,
por tanto no es masticación. Por otra parte, al mencionar
“dentro”, se entiende que se excluye “fuera”,
es decir que habiendo entrado en vigor la Convención
hace más de 25 años, ahora estaríamos “fuera”
de la indicada prohibición. Esta ambigüedad le da
un carácter frágil e insustentable.
En tercer lugar, la Convención
de Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de
Drogas y Sustancias Psicotrópicas de 1988 reconoce y
admite el uso ancestral y cultural de la hoja de coca en Bolivia
y otros países.
En cuarto lugar, el Convenio 169 de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT) protege
los derechos de los pueblos originarios a conservar sus valores,
tradiciones, costumbres, prácticas sociales, religiosas
y espirituales. En Bolivia, la hoja de coca es utilizada en
el contexto de sus tradiciones y costumbres, por lo tanto está
protegida por el Convenio.
Adicionalmente, el Estudio OMS/UNICRI-Proyecto
Cocaína 1995, se refiere a la hoja de coca y su inocuidad
para la salud pública .
Bolivia ratifica su adhesión al
principio de proteger la salud física y moral de la humanidad
y a la necesidad de controlar y regular el uso indebido de estupefacientes
y sustancias psicotrópicas.
Nadie ha demostrado que el cultivo y
consumo tradicional, o los derivados de la hoja de coca en general,
usados debidamente provoquen daños a la salud, por lo
tanto su exclusión de cualquier tipo de prohibición
es jurídicamente necesaria y posible.
2.4.3.2.
OBJETIVOS
• Implementar acciones diplomáticas
para retirar a la hoja de coca de la Convención Única
de Estupefacientes de 1961, y revisar su tratamiento en la Convención
de Viena de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas
de 1988 y otros instrumentos internacionales.
• Retirar a la hoja de coca de la Lista I de la Convención
Unica de 1961
2.4.3.3.
ESTRATEGIAS
• Promover y difundir interna e
internacionalmente los usos tradicionales de la hoja de coca
y sus derivados lícitos para alcanzar el apoyo necesario
y lograr el retiro de la Lista I de la Convención de
1961.
• Contar con los fundamentos jurídicos, estudios
e investigaciones científicas para ser presentados de
manera oficial al Secretario General de las Naciones Unidas,
conforme al Art. 3 de la Convención de 1961, para retirar
a la hoja de coca de las Listas de la Convención.
2.4.3.4. ACCIONES
• Proyectar una nueva normativa
que transforme la Ley 1008, dividiéndola en dos cuerpos
legales: Régimen de la Coca y otra de Sustancias Controladas.
• Establecer una estructura diplomática sobre el
tema de la hoja de coca en las misiones diplomáticas
y consulares, así como Representantes Diplomáticos
de alto nivel de carácter itinerante.
• Elaborar la fundamentación jurídica y
científica que respalde la solicitud del retiro de la
Lista I de la Convención de 1961.
• Preparar la publicación que contenga los argumentos
bolivianos para ser distribuidos a las Misiones Diplomáticas,
Representaciones Permanentes y Consulados de Bolivia en el exterior,
para apoyar la campaña internacional.
• Difundir materiales de comunicación con vistas
a uniformar el discurso sobre la revalorización de la
hoja de coca (Libro de la coca, ficha y glosario), en el marco
de un plan de difusión y comunicación a nivel
nacional e internacional.
• Establecer alianzas estratégicas internacionales
con miras a lograr el respaldo de la comunidad internacional
a la propuesta boliviana.
• Llevar a cabo negociaciones en el ámbito bilateral
y multilateral, tendientes a lograr el objetivo de retirar a
la hoja de coca de las listas de estupefacientes de Naciones
Unidas.
• Aprovechar todos los Foros Internacionales para posicionar
el tema, lograr el reconocimiento internacional y alcanzar el
consenso respecto a la solicitud boliviana
• Diseñar una base de datos que contenga información
de miembros de Organizaciones Internacionales, regionales y
mundiales, así como Organizaciones No Gubernamentales
(ONGs), organizaciones de activistas y organizaciones de la
sociedad civil.
• Instrumentar las gestiones para la presentación
de la solicitud de retiro de la hoja de coca de la Lista I de
Estupefacientes de la Convención Unica de 1961.
• Gestionar un nuevo estudio en base a la publicación
oficial del Estudio OMS-UNICRI 1995.
• Buscar mecanismos internacionales que permitan la exportación
y comercialización de la hoja de coca y sus derivados
lícitos.
• Atraer inversiones para la industrialización
de productos derivados de la hoja de coca.
• Concretar apoyo para la realización de estudios
científicos de la hoja de coca para usos medicinales
y de complemento nutricional.
2.4.4.
DIMENSIÓN ECONÓMICO-INDUSTRIAL
2.4.4.1.
FUNDAMENTACIÓN
Los usos tradicionales, medicinales y
nutricionales, junto a los mercados andinos históricamente
configurados, forman la base del reconocimiento actual de la
hoja de coca como un factor dinámico en la economía
del país, con potencialidad de un uso universal.
En el aspecto medicinal está comprobado que la hoja de
coca, por sus valores vitamínicos, minerales y alcaloides
naturales, es un producto apto para la industrialización
de medicamentos y complementos alimenticios.
La fabricación de bebidas, mates,
productos de panificación y repostería, así
como chocolates, dulces y galletas, ha demostrado ser un rubro
de crecimiento dinámico en otras regiones de los Andes,
por lo que podría estimularse su uso en estos productos
industriales, particularmente para su consumo por adultos. De
esta forma el uso de los derivados de la hoja de coca, si bien
no se considera un sustituto alimentario, bien podría
constituirse en un importante complemento alimentario.
Los altos índices de desnutrición
crónica registrados en el país revelan el impacto
de largo plazo de una mala alimentación, resultado no
sólo de la pobreza, sino de un proceso de sustitución
de los alimentos nativos por alimentos industriales desprovistos
de cualidades nutricionales, como la harina blanca, el azúcar
refinada, los aceites industriales y otros, que han sustituido
una dieta de antaño rica en granos y tubérculos
de alto potencial nutricional,
La diversidad de usos industriales potenciales
de la hoja de coca permite pensar en un proceso industrial fundamentalmente
asentado en la promoción a la pequeña y mediana
industria, y sobre todo en la empresa comunitaria y campesinas.
El desarrollo de economías de escala debería enfatizar
los circuitos de acopio, comercialización y exportación.
2.4.4.2.
OBJETIVO
Implementar y fomentar procesos de industrialización,
comercialización y exportación de la hoja de coca
y sus productos derivados benéficos.
2.4.4.3.
ESTRATEGIAS
• Promover sistemas agroecológicos
y de pequeña y mediana industria que permitan la integración
de la agricultura y la industria a través de cadenas
agroproductivas, bajo esquemas comunitarios, y con capacidad
de generar economías de escala por la vía de los
sistemas ampliados de investigación, innovación
tecnológica y comercialización interna y externa.
• Generar proyectos productivos de diverso tipo (comunitarios,
privados, mixtos) que permitan establecer alianzas estratégicas
con instituciones para el apoyo a las iniciativas de industrialización.
• Gestionar cooperación económica internacional
(sin condicionamientos), velando por la autonomía de
los sectores productores y como contraparte de las iniciativas
locales.
• Incorporar los productos derivados de la hoja de coca
en planes y programas gubernamentales de lucha contra la pobreza.
• Generar una línea prioritaria de investigaciones
científicas sobre la hoja de coca y sus productos derivados,
que permita respaldar los procesos de industrialización
y validación de su consumo, así como respaldar
las gestiones internacionales para su retiro de las Listas de
Estupefacientes de las Naciones Unidas.
• Recuperar los sistemas de policultivo y asociación
de cultivos que permitan la recuperación de la fertilidad
de los suelos y la sostenibilidad de la producción.
• Fomentar el rescate de conocimientos agroecológicos
nativos, para su uso en el control biológico de plagas,
la fertilización orgánica y la retención
de humedad.
2.4.4.3.
ACCIONES
• Fortalecer la instancia institucional
responsable de la temática (Viceministerio de Coca y
Desarrollo Integral, sus direcciones y unidades).
• Promover la realización de estudios sobre el
consumo de la hoja de coca y sus derivados, a fin de determinar
su nivel de consumo interno y externo.
• Crear un sistema de financiamiento a las iniciativas
industriales de pequeña y mediana escala, a través
de un Banco de Fomento a la producción de industrias
alimenticias nativas.
• Conformar un Instituto Multidisciplinario de Investigaciones
Científicas sobre la Hoja de Coca que genere información
y sustento a las políticas públicas en los campos
de nutrición, alimentación, industrialización,
control de calidad y comercialización, además
de estudiar la composición, variedades, formas de cultivo,
uso de suelos, métodos sostenibles de producción,
etc., aprovechando las potencialidades que existen en cada una
de estas especialidades.
• Crear un sistema de incentivos a la investigación
científica de universidades y organizaciones públicas
y privadas.
• Promover un sistema de ferias periódicas de la
coca, en diversos departamentos, con el fin de difundir, promover
y validar el consumo de hoja de coca en forma natural, y sus
diversos productos derivados.
• Firmar convenios con instituciones científicas
y académicas para apoyar las iniciativas de industrialización.
• Impulsar planes y proyectos de industrialización,
haciendo énfasis en la pequeña y mediana industria
y en la industria comunitaria.
• Conformar asociaciones mixtas entre el Estado y las
organizaciones productoras de coca de La Paz y Cochabamba, para
la industrialización y exportación de hoja de
coca y sus derivados lícitos.
• Lograr acuerdos bilaterales con diferentes gobiernos
para la exportación de productos derivados de la hoja
de coca, sobre la base de la legislación internacional
vigente (Convenio 169 de la OIT, y derechos culturales reconocidos,
etc.).
• Implementar servicios de asistencia técnica a
los productores de coca en la producción orgánica,
comercialización y agro-industrialización.
• Crear un sistema de incentivos para fomentar y difundir
prácticas de producción orgánica para estimular
la industrialización.
• Apoyar a los productores de derivados de la hoja de
coca a través de la agilización de trámites
e incentivos tributarios para la exportación.
• Modificar, actualizar y difundir los Reglamentos de
Comercialización e Industrialización de la hoja
de coca, adaptándolos a los nuevos lineamientos estratégicos
de la política del Estado.
• Darle usos lícitos (industriales o de uso en
estado natural) a la hoja de coca incautada y prohibir en lo
futuro su quema, por ser violatoria a la Ley de Medioambiente.
• Estimular a nivel nacional e internacional acciones
artísticas con el tema de la hoja de coca y su valor
cultural.
2.4.5.
DIMENSIÓN MEDIO - AMBIENTAL
2.4.5.1.
FUNDAMENTACIÓN
En décadas recientes, debido a
las distorsiones introducidas en el mercado por efecto de las
Convenciones internacionales, la Ley 1008 y las políticas
prohibicionistas, han tendido a intensificar el uso de insumos
químicos, tanto en las zonas definidas como “tradicionales”
como en aquellas definidas como “excedentarias”.
Ante esta situación, se deberá
recuperar métodos de asociación simbiótica
de cultivos (sikili, coca, crotalaria y sach´a), y desarrollar
nuevas asociaciones de cultivos. Asimismo, es necesario rescatar
y validar los saberes agroecológicos tradicionales, mediante
los cuales las anteriores generaciones cocaleras lograban controlar
biológicamente una diversidad de plagas y promover la
fertilización orgánica y la retención de
humedad a través del método de wachus o terrazas
para el cultivo de coca. Estos métodos deben ser promovidos,
validados y extendidos a las regiones de poblamiento más
reciente.
La producción industrial de complementos
alimenticios y otros derivados de la hoja de coca es un propósito
de la presente estrategia que debe guiar a prácticas
de producción con criterios de calidad e inocuidad alimentaria
de los diversos productos, a fin de impulsar los procesos de
exportación.
2.4.5.2.
OBJETIVO
Revalorizar a la hoja de coca desde el
punto de vista ambiental, bajo parámetros de racionalización
de cultivos y la preservación de la biodiversidad nativa.
2.4.5.3.
ESTRATEGIA
Impulsar acciones de racionalización
y no expansión de cultivos de hoja de coca, en función
a parámetros de preservación y sostenibilidad
ambiental.
2.4.5.4.
ACCIONES
•
Planificar la racionalización de los cultivos de la hoja
de coca y controlar su expansión preservando la biodiversidad.
• Implementar planes de racionalización de cultivos
de la hoja de coca mediante acciones de reducción voluntaria,
concertada y de control social.
• Apoyar la conservación de los bosques nativos
y la reforestación, en base a criterios ambientales.
• Apoyar el ecoturismo para desarrollo de la industria
sin chimeneas en las zonas donde se cultiva coca en entornos
agroforestales.
• Ejercer control sobre el uso de pesticidas y fertilizantes
químicos que atenten contra el suelo y la salud de los
individuos que consumen la hoja de coca, a través de
acciones de concertación y control social.
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